Una de las tradiciones más arraigadas e importantes del país es la charrería, importancia que la ha llevado a ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, sin embargo, para que este arte sea posible es necesario del protagonista: el charro.
Este 14 de septiembre en México se celebra el Día del Charro a manera de homenaje a esta tradición que ha rebasado fronteras y se ha convertido en un ícono representativo del país, tal y como lo dijo el poeta español Manuel Benítez Carrasco: “Vestirse de charro es vestirse de México”.
¿De dónde viene la charrería?
La charrería es un arte ecuestre en el que, a través de diferentes destrezas y habilidades, se conforma un espectáculo a lomos de caballos a modo de vaqueros mexicanos. El charro o jinete cabalga mientras maneja al caballo para que este dance y ejecute las llamadas “suertes charras”, o lo que es lo mismo, los movimientos y destrezas que tienen lugar durante un espectáculo de charrería.
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Los origenes de esta actividad se remontan al siglo XX, en plena reforma agraria, en el estado de Hidalgo, donde los terratenientes y hombres del campo, emigran a las grandes ciudades como Guadalajara y México, y fundan asociaciones de charros o jinetes. La Charrería Organizada, como se le llamaban a estas asociaciones, eran muy parecidas a los espectáculos realizados en Chile o Estados Unidos.
Con el paso de los años, este arte se ha hecho muy popular en varios estado del país, lo que incluso la ha llevado a ser todo un deporte nacional, y una de las tradiciones más arraigadas entre jóvenes y adultos por los que el Día del charro se celebra cada año en el país.
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