El océano Atlántico atraviesa una temporada de huracanes inusual este 2026, pues, aunque se han formado ocho tormentas tropicales, ninguna ha alcanzado la categoría de huracán, una situación que, de acuerdo con la investigadora Christian Domínguez Sarmiento, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, está relacionada con las condiciones atmosféricas actuales. En TV Azteca Puebla te contamos los detalles.
¿Por qué “El Niño” ha frenado la formación de huracanes?
La especialista explicó que un océano cálido no es suficiente para que una tormenta se convierta en huracán: también requiere humedad y vientos estables. Este año, la presencia de “El Niño” ha incrementado la dirección del viento, rompiendo la estructura de las tormentas e impidiendo que se fortalezcan en zonas como el Golfo de México y el Caribe.
A esto se suma la Oscilación Cuasi-Bienal (QBO), un cambio en los vientos de la estratosfera que, junto con “El Niño”, ha generado condiciones poco favorables para los ciclones.
¿Una tormenta tropical también puede ser peligrosa?
Sí. La ausencia de huracanes no significa que haya desaparecido el riesgo, pues una tormenta tropical puede provocar lluvias torrenciales, desbordamientos, deslaves e inundaciones severas.
Además, la temporada concluye hasta noviembre, por lo que las condiciones atmosféricas todavía pueden cambiar. La investigadora también recordó que los huracanes cumplen una función natural, ya que transportan calor desde el ecuador y recargan presas y acuíferos en zonas con sequía.













