Con el inicio de septiembre de este 2026, la temporada de huracanes entra en una de sus etapas de mayor actividad, mientras el Pacífico y el Atlántico mantienen varios sistemas ciclónicos activos.
Aunque Puebla no tiene litoral, las condiciones meteorológicas asociadas con estos fenómenos pueden incrementar el riesgo de lluvias intensas, inundaciones, deslaves y derrumbes en distintas regiones.
Actualmente, el Pacífico concentra al huracán Karina, el huracán Lowell y la tormenta tropical Marie, mientras que en el Golfo de México permanece activa la tormenta tropical Edouard, cerca del sureste de Texas.
¿Por qué septiembre representa un mayor riesgo durante la temporada de huracanes 2026?
De acuerdo con el pronóstico, este mes destaca por una mayor actividad de ciclones tropicales tanto en el Pacífico como en el Atlántico.
En esta etapa, las condiciones oceánicas favorecen el desarrollo y fortalecimiento de tormentas, mientras algunos sistemas pueden acercarse a las costas mexicanas o generar efectos indirectos sobre el territorio.
Actualmente, en el Pacífico, la tormenta tropical Marie mantiene su desarrollo y podría alcanzar la categoría de huracán este miércoles 2 de septiembre. Su cercanía al occidente del país puede favorecer lluvias intensas en Jalisco, Michoacán, Colima y Nayarit.
Mientras que, el huracán Karina, con vientos máximos de 215 kilómetros por hora, se localiza a 2 mil 145 kilómetros al suroeste de Baja California y, por el momento, no representa riesgo para las costas mexicanas. En tanto, Lowell se encuentra al sureste de Hawái y mantiene una rápida intensificación que no afectaría a México.
¿Qué riesgos enfrenta Puebla por los ciclones de septiembre este 2026?
Pese a la ubicación del estado de Puebla, no elimina los efectos que le podrían causar los ciclones tropicales.
La humedad asociada con estos sistemas podría alcanzar al estado y generar precipitaciones intensas, incluso cuando el centro de un huracán se encuentre lejos.
Sin embargo, uno de los principales riesgos se concentra en la Sierra Norte y la Sierra Nororiental, donde las lluvias intensas podrían incrementar la posibilidad de deslaves y derrumbes en zonas montañosas y carreteras.













